De todos los planes que se pueden montar para una despedida de soltera en Sevilla, el spa es el único que no falla con ningún tipo de grupo. La novia más fiestera, la cuñada que viene a regañadientes, la amiga que está embarazada o la madrina que ya tiene 60 años: todas salen del hammam diciendo la misma frase. "Esto sí que ha merecido la pena". Es el plan más democrático de toda la despedida.
La razón es simple: un buen hammam en Sevilla no es solo agua caliente y vapor. Los principales centros del casco antiguo —Aire Ancient Baths en la calle Aire o Hammam Al Ándalus junto a la Plaza de Santa María la Blanca— son edificios históricos restaurados, con bóvedas, luces tenues y un cuidado de ambiente que no se parece a un balneario al uso. Cuando entran 12 amigas a uno de estos sitios con la novia con corona, la sensación es de estar entrando a un escenario de película, no a una sesión de spa cualquiera.
El otro motivo por el que el spa es la actividad más reservada como apertura o cierre de fin de semana es práctico: resetea al grupo. Después de un viaje largo en coche o tren, después de una noche de cena y discoteca, o antes de empezar la fiesta fuerte, el circuito termal pone a todo el mundo al mismo nivel de energía y humor. Las despedidas que arrancan con spa el sábado por la mañana o que cierran con spa el domingo son las que vuelven a casa hablando bien.